16 dic. 2013

La foto de Gisele Bündchen dando el pecho a su hija mientras trabaja revoluciona las redes

Gisele Bündchen dando el pecho



La foto de Gisele Bündchen dando el pecho a su hija mientras trabaja revoluciona las redes 

Al poco de nacer su primer hijo, Gisele declaraba que todo lo que quería ser en la vida era ser una buena madre. Que aunque no pensaba dejar su trabajo, sí que iba a adaptarlo para poder cuidar de su hijo personalmente y de la manera en la que ella pensaba que era más apropiada. 

¿Qué vemos en esta foto? Una mamá que ha decidido no llevar a su hija a una guardería o dejarla con una cuidadora. Una mamá que puede estar con su hija y trabajar al mismo tiempo. Una mamá que da el pecho a demanda a una bebé que camina y tiene dientes. Una mamá que no se esconde ni se tapa para dar el pecho pero tampoco se exhibe, demostrando que se puede dar en cualquier sitio sin escandalizar a nadie. Una mamá que cuida en primera persona a su bebé, a pesar de que ya tiene más de un año, edad para algunos ya más que suficiente para prescindir de todos estos cuidados. En definitiva, una mamá criando de una manera diferente a lo que estamos acostumbrados a ver.

Creo que es muy de agradecer que cada vez más personajes públicos visibilicen y normalicen temas que hasta ahora han sido invisibles o tabú, como la lactancia prolongada o el colecho o la nula necesidad que tienen de ser escolarizados tempranamente. Cuando estamos acostumbrados a ver bebés llevados en carísimas pero peligrosas mochilas colgonas, bebés llevados en un coche de lujo pero sin usar silla que les proteja, famosas que escriben libros dando consejos más que dudosos sobre crianza… se agradece que una de estas famosas plantee abiertamente otra forma de hacer las cosas y, al menos, se abra el debate. 
Gisele es afortunada. Aunque en la foto claramente se observa una composición y una pose estudiadas y nada espontáneas, es evidente que la vida que lleva no es la del común de los mortales. Como ella misma dice, sin el equipo que tiene a su alrededor apoyándola, ayudándola a hacer compatible trabajo y crianza a su manera, nada sería posible. Es afortunada, sobre todo, porque es libre para hacer lo que quiere.


Yo tengo fotos como la suya. O casi. Solo que en vez de lucir un esponjoso albornoz puede que esté en chandal, incluso en pijama, con el pelo hecho una pena (no hablemos ya de las uñas), con el niño mamando en una postura imposible mientras atiendo a un cliente por teléfono e intento contestar un correo urgente al mismo tiempo. Desde luego mi cara no suele ser la cara de relax que tiene Gisele en esa instantánea, sino más bien la de una madre que mal-duerme, mal-come y va camino de perder la cabeza. Y eso que yo también soy muy afortunada. Para miles de madres españolas, esta escena es absolutamente impensable: ¿tener al bebé en la oficina y darle de mamar?
Al ver la foto no he podido pensar en las madres que no pueden más. En alguna amiga mía, en mi misma, en como una imagen tan idílica choca de bruces contra una realidad a veces durísima, de una maternidad que no es de color de rosa.

 

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