21 may. 2012

SIESTA DEL NIÑO



El hábito de la siesta o una hora de relajación al día son fundamentales para el desarrollo y el crecimiento del niño.

En general, hasta los tres años, el niño siente la necesidad de hacer la siesta, y duerme una o dos horas por la tarde. Pasada esta edad, algunos pequeños renuncian inmediatamente y otros siguen necesitando dormir una siesta hasta los seis años. Sin embargo, aunque no duerma, una vez al día, es aconsejable que el niño permanezca en su cama o en un sitio cómodo, donde pueda tumbarse un rato y jugar de forma tranquila.
Para lograr que el hábito del descanso forme parte de la rutina diaria del niño, es importante crear una atmósfera que lo facilite y que consiga que tanto su cuerpo como su mente descansen.

¿Cuánto debe durar la siesta?

Habitualmente, el niño se autorregula y, si la siesta se alarga, es porque necesita recuperar energías. Sin embarago, si piensas que la prolongación del sueño diurno supondrá problemas a la hora de acostarse por la noche, despiértale, sobre todo, si son más de las cinco de la tarde. Eso sí, despiétale con mucha delicadeza, ya que podría estar en una fase de sueño profundo y reaccionar con irritación. Abre la puerta de su habitación y deja que le lleguen los ruidos de la casa.

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